23 noviembre 2014

DEL CONTROL DEL TRÁFICO Y LA SEGURIDAD DEL SISTEMA DE TRANSPORTE VIARIO.


Apuntes de Accidentología e Ingeniería de la seguridad vial.

DEL CONTROL DEL TRÁFICO Y LA SEGURIDAD DEL SISTEMA DE TRANSPORTE VIARIO.

Luis M. Xumini.

El control del tráfico de un sistema de transporte es una actividad técnica fundamental para la seguridad, la comodidad, economía y fluidez del tráfico de aviones, trenes, barcos, peatones y automóviles.

En todos los sistemas de transporte suceden accidentes de tráfico por fallos en el control de la posición y el movimiento de los cuerpos móviles, provocados o permitidos por deficiencias técnicas y fallos en el control del tráfico.

La mayor catástrofe aérea, de la que resultaron 583 muertos, sucedió en 1977 en el aeródromo de Los Rodeos. El fallo en el control del movimiento de los aviones que dio lugar a que chocaran, lo provocaron o permitieron deficiencias técnicas en el control del tráfico, al no transmitir a los pilotos la información necesaria en tiempo y forma para que pudieran controlar el movimiento de los aviones. Y todo apunta a que las deficiencias técnicas y los fallos en el control del tráfico, provocando o permitiendo fallos en el control del movimiento de los trenes, están entre las causas finales de las ultimas catástrofes ferroviarias que han ocurrido en España.

El control del tráfico del sistema de transporte viario es una actividad técnica compleja, tanto o más que pueda ser el control del tráfico aéreo, pero se realiza de un modo muy diferente.

No se sabe con la precisión conveniente y deseable los accidentes del tráfico vial que suceden por deficiencias técnicas y fallos en el control del tráfico vial, dado el hecho -lamentable- de que los accidentes viarios no se estudian sistemáticamente para saber de sus causas finales.

Pero, estudiando accidentes y conflictos viales para saber de sus causas finales, la cantidad de fallos y deficiencias técnicas que se encuentran en el control del tráfico provocando o permitiendo los fallos en el control del movimiento que acaban en conflicto y en accidente, es abrumadora.

Lo que se encuentra en el estudio causal de los puntos y tramos viarios donde se repiten accidentes, son, con frecuencia junto a otras deficiencias técnicas en la vía y en su entorno inmediato, fallos y deficiencias técnicas en el control del tráfico, que están provocando o permitiendo fallos en el control del movimiento que acaban en los accidentes que se repiten una y otra vez en ese punto o tramo.

No es menos abrumadora la cantidad de fallos y deficiencias técnicas en el control del tráfico que se observan por las vías en servicio, que, solas o junto a otras deficiencias en las vías y en su entorno, están creando puntos y tramos de riesgo (contingencia o proximidad de que suceda un accidente porque se está dificultando el control del movimiento), y, puntos y tramos de peligro (contingencia o proximidad inmediata de que suceda un accidente porque se está impidiendo el control del movimiento).

Es una pauta constante, necesaria e invariante en el espacio y el tiempo (hablamos de una ley natural o científica que rige en la seguridad del tráfico de los sistemas de transporte), que, para que no sucedan accidentes de tráfico en los sistemas de transporte y actúe violentamente la energía potencial y cinética destruyendo los cuerpos: la posición y el movimiento de los cuerpos móviles tienen que estar controlados.

La Ingeniería de la seguridad de los sistemas de transporte busca cómo disponer los elementos del sistema para facilitar y mantener el control de la posición y el movimiento de los cuerpos móviles, porque, para que pueda suceder un accidente de tráfico y actúe violentamente la energía mecánica destruyendo los cuerpos, es una pauta constante, necesaria e invariante en el espacio y el tiempo (la ley natural o científica que rige en este fenómeno físico), que antes del accidente se produzca un fallo en el control de la posición y el movimiento de los cuerpos móviles.

Lo que busca la Accidentología del tráfico de los sistemas de transporte son las causas finales de los accidentes, o sea, aquello que provocó o permitió el fallo en el control de la posición y el movimiento de los cuerpos móviles, fallo que sucede antes de que se materialice el fenómeno violento, el accidente de tráfico, y sin el cual el accidente no puede suceder porque es materialmente imposible, dado que la naturaleza impone sus leyes y principios en la materialización de los fenómenos de transporte, y tiene dispuesto que el movimiento seguro sea el que está controlado.

El control del tráfico de un sistema de transporte consiste en organizar -el tráfico- el movimiento de los cuerpos móviles en el espacio y el tiempo, cuidando de transmitir a los procesadores del sistema (capitanes o patrones, pilotos, maquinistas, conductores, peatones) la información y las instrucciones que precisan, para saber qué tienen que hacer en cada momento para controlar la posición y el movimiento del cuerpo móvil que conducen, dirigen, guían o pilotan (el cuerpo humano, automóviles, trenes, barcos, aviones).

En el sistema de transporte viario, a la acción de organizar el tráfico, la parada y el estacionamiento por el espacio de la vía (dividiendo la misma en partes: en aceras, calzadas, carriles, arcenes, zonas de estacionamiento y de parada, isletas y zonas excluidas al tráfico, sentidos de circulación, pasos de peatones, etc.), se le suele llamar ordenación (de ordenar el tráfico). Mientras que a la acción de organizar en el tiempo el tráfico, la parada y el estacionamiento que se ha ordenado por la vía (establecer las preferencias o tiempos de paso, los tiempos del estacionamiento, las velocidades aconsejadas y máximas, prohibir o autorizar movimientos y maniobras, etc.), se le suele llamar regulación (de regular o dirigir el tráfico).

No hay que confundir lo que es controlar el tráfico vial con lo que es vigilar el tráfico vial, como tampoco es lo mismo controlar el tráfico aéreo que vigilarlo.

Vigilar el tráfico viario consiste en observar directamente en las vías su evolución y seguridad, por si se aprecia algo anormal, en condiciones deficientes o incorrectas, y hay que intervenir rápidamente para corregirlo o paliarlo antes de que se produzcan fenómenos perjudiciales o se agraven los que haya producido. La vigilancia del tráfico y su seguridad es la actividad propia de la policía de tráfico, investida con la autoridad necesaria para resolver al momento lo que mejor convenga para las personas, el tráfico y su seguridad.

El control del tráfico vial -la materialización de la ordenación y la regulación- se realiza transmitiendo información óptica a los conductores y peatones por dos canales: por las imágenes que les transmite la configuración material de la vía (el trazado, las aceras, las calzadas, zonas de estacionamiento, medianas, refugios, isletas, los objetos instalados en ella, el entorno inmediato, etc.); y, por la señalización vial.

La señalización vial es un sistema óptico de telecomunicación (de transmisión y recepción de señales a distancia por medio de la luz) específicamente diseñado para el control del tráfico del sistema de transporte viario. No es un sistema de intercomunicación como se emplea en el control del tráfico aéreo, es un sistema óptico de teleguiado, el controlador del tráfico transmite información e instrucciones a los conductores y a los peatones por medio de señales ópticas.

Para realizar el control del tráfico viario en España se emplean las señales viales adoptadas por los países que firmaron los tratados internacionales que promovió ONU, la Convención sobre señalización vial, abierta a la firma en Viena el 8 de noviembre de 1968, el Acuerdo Europeo complementario de dicha Convención, abierto a la firma en Ginebra el 1 de mayo de 1971 y el Protocolo adicional sobre marcas viarias, abierto a la firma en Ginebra el 1 de marzo de 1973.

La señalización vial resultante de los tratados de la ONU no es óptima ergonómicamente hablando, ni concentra todas las virtudes del mundo para hacer sus funciones. Pero bien empleada por buenos controladores del tráfico, con los materiales disponibles actualmente para la construcción de señales y los toques de arte que corresponden (la buena técnica frecuentemente raya en el arte), ostenta cualidades suficientes para producir una extraordinaria mejora en la seguridad y comodidad del tráfico vial, tanto urbano como interurbano. Hay que asumir -y ejercer- la responsabilidad social y profesional que implica realizar un buen control del tráfico viario, auxiliando y guiando a los conductores y peatones en su tarea de controlar el movimiento por un complejo sistema de transporte, cuyo diseño, construcción y gestión no los ha tenido muy en cuenta.

A estas alturas de la historia del sistema de transporte viario, lo que corresponde hacer para mejorar la seguridad vial y prevenir accidentes de tráfico, es mejorar el ejercicio del control del tráfico, y mejorar las condiciones ópticas, dinámicas y geométricas de las vías, adaptándolas a las que exige la naturaleza para facilitar y mantener el control de la posición y el movimiento de los peatones y los vehículos.

Y si es lamentable que no se estudien los accidentes de tráfico de un sistema de transporte para saber de sus causas finales obteniendo conocimiento útiles para poder prevenirlos, aún resulta más lamentable -y muy alarmante- que quienes están controlando el tráfico de un sistema de transporte complejo como es el viario no sepan ejercer esa actividad.

En no pocas ciudades el control del tráfico vial es tan deficiente como surrealista; las condiciones ópticas, dinámicas y geométricas de muchas vías urbanas son más que deficientes, pésimas. En vez de facilitar a los conductores y peatones el control del movimiento, lo dificultan (riesgo) y lo impiden (peligro). No es de extrañar que, si el control del tráfico y las vías no cumplen sus funciones para la seguridad, en las zonas urbanas sucedan más del 60% de los accidentes de tráfico, ni que las cifras de los muertos por el tráfico urbano vayan aumentando imparablemente, en España ya son el 28% y con tendencia a seguir aumentando.

Y ya es para gritar el consabido sálvese quién pueda, cuando resulta que los controladores del tráfico de un sistema de transporte ni siquiera son conscientes de que están controlando el tráfico de un sistema de transporte tecnológico y complejo de uso social masivo como es el viario, como se puede deducir de lo que se observa por demasiados caminos, calles y carreteras.

Traslade mentalmente la situación que tenemos en el control del tráfico viario al control del tráfico aéreo, y comenzará a tener una dimensión de la catástrofe funcional que tenemos los humanos con nuestro principal sistema de transporte, que, caminando y con vehículos, usamos diariamente miles de millones de personas para desarrollar la vida y las actividades socioeconómicas que nos permiten sobrevivir y progresar.

Las cifras de la OMS siguen indicando que los accidentes del tráfico viario son el primer problema de seguridad pública entre todos los fenómenos violentos que matan y hieren a la población del planeta; datos de 2013: 1.240.000 muertos por accidentes viales; 800.000 muertos por suicidio; 500.000 muertos por actos criminales; y 200.000 muertos por conflictos bélicos y catástrofes naturales.

No existe argumento (humano, social, político, juridico, económico, científico y técnico) que pueda justificar no llevar adelante la mejora del control del tráfico y de las condiciones ópticas, dinámicas y geométricas de las vías (sobre todo en las vías urbanas y en las interurbanas de la red secundaria y la red local). Y créame cuando digo que sabemos y podemos hacerlo, que tenemos suficientes conocimientos, teoría y métodos, y que disponemos de los recursos materiales y técnicos para llevarlo adelante en el momento que decidamos mejorar sistemáticamente el primer problema de seguridad pública entre los fenómenos violentos que nos matan, nos hieren y nos dejan inválidos.

Y no hemos dicho nada de la inseguridad pasiva que campa a sus anchas por las vías urbanas y por demasiadas vías interurbanas de la red secundaria y la red local, amenazando la vida y la integridad física de los humanos que se mueven por ellas; la seguridad pasiva de las vías es otro camino de mejora del que aún queda mucho por recorrer cuando nos decidamos.

Este mundo no es tan peligroso por lo que hacen los malos, sino por los buenos que se sientan a ver lo que pasa. Albert Einstein.






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