25 noviembre 2012

Los 140 km/h del PP... matizando.

El PP plantea subir a 140 km/h el límite en autopistas de peaje


Lo que propone el PP es aumentar el límite genérico de velocidad a 140 km/h sólo en autopistas de peaje, no en todas las autopistas, para fomentar el uso de esas vías, que ha caído con la crisis.

La inutilidad para la seguridad y la funcionalidad de los límites genéricos de velocidad (sean en autopistas, carreteras, caminos o en calles), está más que demostrada, simplemente no sirven, punto. Técnicamente no hay nada más que hablar respecto a eso.

Luego, insistir (en la contumacia técnica) en cambiar el valor a algo que es demostradamente inútil para la funcionalidad y la seguridad del sistema, no es una buena idea.

Sostiene que las autopistas de peaje son de "alta seguridad", pero eso es demasiado absolutismo para un valor que es relativo por esencia y definición: las vías no son seguras ni inseguras en un sentido absoluto, esa cualidad es relativa: las vías son más o menos seguras en función de los riesgos activos y pasivos que existen  en cada uno de sus puntos y tramos, y en cada momento según las condiciones existentes (p.ej.: el tramo Z ahora tiene un nivel de seguridad X, pero al caer la noche aumentan los riesgos porque no está bien preparado para facilitar la conducción nocturna; luego, técnicamente es un disparate mantener el mismo límite de velocidad en todo lugar, momento y condición, por eso los limites genéricos de velocidad son inútiles para la funcionalidad y la seguridad, sólo sirven para recaudar poniendo multas con radares y láseres).

Actualmente las autopistas (sean de peaje o no) son mucho más seguras que las carreteras convencionales (los números cantan por soleares...), pero no todas las autopistas (sean de peaje o no) ostentan el mismo nivel de seguridad, ni ese nivel de seguridad es el mismo en todos sus puntos y tramos, ni se mantiene igual durante todos los días ni siquiera en todas las horas de un mismo día. Por eso no puede ponerse un límite genérico, porque no sirve para todo lugar, momento y condición de una vía por mucho que sea una autopista de peaje.

Una autopista (sea de peaje o no), se diseñó y construyó con una velocidad de proyecto (hay que saber cuál fue para cada autopista, sea de peaje o no, porque no se construyeron todas en el mismo momento), lo cual no significa que el nivel de seguridad sea el mismo en todos los momentos, puntos y tramos de la vía circulando a la velocidad de proyecto, que es un parámetro de diseño, no la velocidad a la cual pueden circular los usuarios con un nivel aceptable de seguridad, que es otra cosa y más difícil de dilucidar, los usuarios no pueden saber cuál es la velocidad más segura para cada lugar, momento y condición.

Insistir en la contumacia técnica por motivo comercial, argumentando un absoluto que ni existe, ni puede existir, no sólo no es conveniente sino que es imprudente e implica unos costes que hay que sufragar para conseguir no se sabe qué.

Lo coherente y prudente, lo técnicamente correcto, lo económico, lo que mejora funcionalidad y seguridad, lo que aprovecha los recursos naturales y no aumenta la contaminación improductivamente, es aplicar la gestión técnica de la velocidad y dejarse de hacer cábalas con ocurrencias.

Lo que hay que hacer de una  vez, es finalizar el Proyecto REVEL (ver El Movimiento 140 y la gestión técnica de la velocidad), que permitiría iniciar la gestión técnica de la velocidad, que es lo que todo el mundo que sabe de esto espera en todo el mundo; pero antes aún se puede ir aplicando los limites de velocidad variables (no como lo han intentado otros, yendo de cabeza a un fracaso que ya estaba demostrado; sí, aquí somos muy aficionados a aplicar como gran novedad lo que ya ha fracasado estrepitosamente en otros sitios... y, además, lo anunciamos en el periódico), la aplicación inicial de los limites variables de la velocidad puede ser perfectamente  tal y como propusieron en su día Sandro Rocci, Alfredo García y Jacobo Díaz, y que la DGT del momento puso ojos de espanto, como si lo que propusieron fuesen una herejía a no se sabe qué credo (bueno, sí se sabe...). 

Y eso es cuanto tengo que decir respecto a esta ocurrencia (otra...), de quienes no prevén las consecuencias que tienen sus ocurrencias, ni atienden a nada de lo que hay que hacer en un sistema tecnológico complejo como es el sistema viario, demostradamente peligroso e imprescindible para la vida y el desarrollo de la sociedad. Estaría bien que escuchasen a los que entienden algo de ese complicado sistema de transporte, antes de dedicarse a fastidiar más las cosas.

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