11 diciembre 2009

El falaz anuncio de la Dirección Nacional de Vialidad y sus responsabilidades.

En una revista del ramo (Vial, nº 70, nov-dic, Buenos Aires, 2009), aparece un anuncio de la Dirección Nacional de Vialidad argentina con un eslogan elocuente, dice así:

"El 80% del riesgo al conducir es tu responsabilidad"

Los muertos por tránsito son de verdad, por eso para prevenirlos sólo sirve la verdad, las falacias, los mitos, las fábulas y las creencias fantasiosas sólo sirven para impedir la prevención de muertos y siniestros.

Y la verdad es que aún no se han investigado las causas de la siniestralidad para poder saberlas y cuantificarlas con acierto en ninguna parte del mundo, que casi todo lo que se habla sobre esas causas son falacias, mitos, fábulas y creencias fantasiosas. Entonces, ¿con qué justifica la Dirección Nacional de Vialidad lo que afirma en el anuncio, que el 80% del riesgo y los siniestros es responsabilidad de los usuarios?

¿Acaso los responsables de la DNV están intentando transferir a los usuarios sus responsabilidades sobre los riesgos que existen en sus vías? Veamos.

De lo que se sabe hasta ahora sobre la creación del riesgo y la producción de siniestros y víctimas por lo que muestran los hechos, es que en las grandes carreteras de la red principal europea se producen muchos menos muertos que en las demás vías a pesar de que esas carreteras soportan los mayores volúmenes de tráfico de vehículos y circulando a alta velocidad; contrastando con la mayor cantidad de muertos que se producen en las carreteras y caminos de la red secundaria y la red local, pese a que por esas vías pasan bastantes menos vehículos y que circulan a menos velocidad.

Los vehículos y los conductores que pasan por las carreteras de la red principal son los mismos y con los mismos defectos y virtudes que los que pasan por la red secundaria y la red local, lo que difiere entre la seguridad de las vías de la red principal y las de la red secundaria y local, son las características y cualidades técnicas de las vías y el equipamiento viario, y de la ordenación y la regulación del tránsito que pasa por ellas.

Ello ya demuestra por sí mismo sin necesidad de más estudios ni pruebas, que las características y cualidades técnicas de las vías y el equipamiento viario, la ordenación y la regulación del tránsito, son muy determinantes del riesgo, la siniestralidad y la seguridad, y ello no es ni puede ser responsabilidad de los usuarios, sino de quienes diseñan, construyen, mantienen y gestionan las vías y el equipamiento viario, y ordenan y regulan el tránsito por ellas. Que en el caso de las carreteras de la red principal de Argentina es responsabilidad de la Dirección Nacional de Vialidad, y son responsables del riesgo que se haya creado y mantenido (y de los siniestros y las víctimas que se hayan producido por ello en las carreteras a su cargo), por las incorrecciones técnicas en el diseño, construcción, mantenimiento y gestión de las infraestructuras y el equipamiento viario, y en la ordenación y regulación del tránsito que pasa por esas vías.

La capacidad de producir riesgo y siniestros, y por tanto también para producir la seguridad, que ostentan las infraestructuras, el equipamiento viario, la ordenación y la regulación del tránsito, no sólo la demuestran los hechos mencionados, hay más cosas que demuestran lo mismo.



Las pirámides lógicas sobre la inseguridad vial indican que la mayor capacidad para producir riesgo (y, por lo tanto, también para producir conflictos y siniestros, y para producir la seguridad), la ostentan los elementos estáticos del sistema, concretamente los elementos tecnológicos (las infraestructuras y el equipamiento viario, la ordenación y la regulación del tránsito), dado el hecho de que esos elementos tecnológicos estáticos interactúan en el funcionamiento del sistema con todos los elementos dinámicos (peatones y vehículos) que pasen por su campo de acción.



Y ello no entra en lo que es científicamente opinable, porque se corresponde con todos los paradigmas científicos que existen, con lo que se sabe del funcionamiento de los sistemas materiales conocidos (que todos funcionan por las interacciones entre los elementos que lo configuran, y que en ese funcionamiento son determinantes los elementos estáticos), y con el tercer postulado de la relatividad general de Einstein: el espacio y su forma condiciona la energía y la forma del movimiento de la materia; o dicho de otro modo: la geometría y las características y cualidades técnicas de la vía y sus elementos, la ordenación y la regulación del tránsito, condicionan la geometría (velocidad y trayectoria) del movimiento de los peatones y los vehículos, y, además, también condiciona (y puede facilitar, dificultar y hasta impedir) que se produzcan las interacciones necesarias para controlar el equilibrio del movimiento de los peatones y vehículos (fenómeno físico que es la seguridad activa en el sistema viario).

No podemos especificar porcentajes hasta que se investiguen las causas de la siniestralidad como hay que hacerlo para saberlas y cuantificarlas con acierto, pero está claro y no admite discusión que, quienes ostentan mayor capacidad para producir riesgo y siniestros son los operadores indirectos de un sistema tecnológico de transporte como es el viario, o sea, quienes lo diseñan, construyen, mantienen, gestionan, ordenan y regulan, y naturalmente son responsables del riesgo que crean y mantienen por incorrección técnica en las vías, el equipamiento viario, la ordenación y la regulación del tránsito.

O sea, que si la Dirección Nacional de Vialidad no está intentando transferir sus responsabilidades a los usuarios con su eslogan falaz, lo parece bastante.

Sin embargo, hay una mejora a considerar y reconocer a la Dirección Nacional de Vialidad, pues hasta ahora esa atribución falaz e injustificada oscilaba entre el 98 y el 90 por cien (los más mentirosos añadían decimales), debe ser que en la DNV han considerado que ello era demasiada mentira y han reducido al 80%: rectificar es de sabios, y por algo se comienza a rectificar, aunque sea disminuyendo el porcentaje de una mentira.

Ahora sólo falta que en la DNV reconozcan sus responsabilidades, se dejen de cuentos de mal pagador tirando balones fuera, y comiencen a trabajar en serio para eliminar riesgos de sus vías haciendo las cosas de modo tecnológicamente correcto para producir la seguridad, aprovechando conocimientos, recursos e inversiones, porque eso es lo que sirve y lo que importa, y lo demás es mantener riesgos que sólo sirven para producir víctimas y siniestros, o sea, una inútil tontería.

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